El emblemático Monumento Histórico Nacional (Decreto 95.687 / 1941) reabrirá sus puertas el viernes 23 de agosto, como símbolo de reconocimiento a la gesta heróica del pueblo jujeño.
Frente a este Cabildo en 1812, el general Manuel Belgrano hizo jurar por primera vez la Bandera Nacional, luego de hacerla bendecir en la Iglesia Matriz. El 25 de Mayo de 1813 Belgrano entrega al Cabildo la Bandera Nacional de la Libertad Civil como gesto de reconocimiento al heroico pueblo jujeño.

El poder político del período colonial materializado en una construcción con materiales, por entonces, de la zona: piedra, madera y tierra, se pueden ver en algunos sectores de la nueva obra como parte del viaje en el tiempo que se propone.
El proyecto de mantener vivo el patrimonio arquitectónico estuvo a cargo de la Dirección Provincial de Arquitectura bajo la supervisión de Horacio Calsina.
“Sobre calle Alvear se podrá ver el Muro de los Combates, una intervención que permitirá a quienes caminen por ahi o visiten El Cabildo conocer cada una de las batalles en tierras jujeñas que dieron paso a las conquistas por la independencia”, amplió el director provincial de Arquitectura, y sumó que “también podrán pasear por el Patio de la Libertad, Civil, la Plaza Alvear, un restobar, y recorrer el camino de la Memoria hasta el patio del Tiempo, espacios que complementan el Museo, que se emplaza en el edificio histórico y que será otro ofrecimiento único para el conocimiento de la historia de nuestra provincia en la historia de nuestra Nación”.
El edificio en “L” ubicado en la esquina ochava de la calle Belgrano y Sarmiento, permitirá un paseo diferente por el centro jujeño revitalizando circuitos históricos, patrimoniales y culturales atractivos para el público nacional e internacional.
“El Cabildo contará con un archivo histórico innovador, que incluirá un área cerrada para el trabajo de especialistas, una bóveda para la protección de documentos valiosos y un archivo abierto al público con una biblioteca y un salón de usos múltiples, espacio, este último, diseñado para albergar eventos culturales, enriqueciendo así la vida cultural de la región”, asegura Calsina.
Un poco de historia
En 1863 –luego de largos años de guerras civiles y reiteradas batallas cuya consecuencia fue la desolación de la ciudad y el abandono de sus edificios– el cabildo se encontraba en estado de ruina, por lo que se decidió encarar una nueva y última reconstrucción. El Gobierno de Jujuy contrató para ello a la Empresa Piotti, la que se encargaría de demoler la planta alta del edificio existente y ejecutar la construcción de uno nuevo; en 1872 se autorizó la compra de dos terrenos linderos, lo que le permitiría alcanzar su dimensión actual, con una recova de 65 m de frente –con columnas de estilo toscano y 20 arcos de medio punto–, quedando entonces el historial de su construcción diferenciado en tres etapas distintivas.



